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RIESGOS MUSCULOESQUELÉTICOS

 

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Índice musculoesqueléticos

¿Qué son los trastornos musculoesqueléticos?

Factores que influyen

Trabajadores vulnerables

Movimientos repetitivos

Levantamiento de cargas

Transporte de cargas

Empuje y arrastre de cargas

Posturas forzadas

Aplicación de fuerza

Pantalla Visualización Datos

Movimiento de personas

Aseo de habitaciones

Almacenamiento

Movimiento de personas

Las movilizaciones de pacientes o personas mayores requieren esfuerzos musculoesqueléticos muy significativos, que pueden dañar la columna y la espalda si no se realizan los movimientos de manera adecuada o si estas soportan una tensión elevada.

Los trastornos dorsolumbares en las tareas de movilización de personas aparecen por realizar levantamientos incorrectos, con cargas excesivas y/o adoptar posturas incorrectas.

Otros factores que tienen influencia en este tipo de trastornos son:

  • Espacio de trabajo insuficiente
  • Ritmo de trabajo elevado
  • Organización deficiente
  • Falta de material adecuado y de ayudas mecánicas
  • Ausencia de formación y entrenamiento en técnicas de movilización y utilización de los medios mecánicos (fundamentalmente grúas).

 

Qué debemos tener en cuenta

Antes de iniciar el movimiento debemos considerar

  • Peso y autonomía de la persona a movilizar.
  • Necesidad de ayuda de un compañero.
  • Necesidad de emplear una grúa u otro medio mecánico.
  • Disponibilidad de espacio y material necesario.
  • Conocer la movilización a realizar y cómo realizarla.

Planificar la movilización.

  • Es fundamental conocer por donde se debe coger a la persona a movilizar, según su enfermedad o lesión y su grado de dependencia, así como preparar el área y los medios mecánicos o utillaje que se necesite.

Solicitar ayuda.

  • Cuando la persona a movilizar sea totalmente dependiente, el peso sea excesivo, no sea posible emplear una grúa o exista duda de si la persona es demasiado pesada o difícil de mover, solicite ayuda a un compañero para realizar la movilización.

Pedir colaboración de la persona a movilizar.

  • Si el grado de dependencia o patología lo permite, aproveche la colaboración de la persona a movilizar. Para ello explíquele previamente el movimiento que quiere realizar, solicite su colaboración y facilítele instrucciones concretas.
  • Nunca se debe escoger un movimiento que invalide al enfermo, ni por razones de eficacia mal entendida (ganar tiempo).
  • Nos debemos situar en cada movimiento, según el estado del enfermo, las circunstancias que lo rodean, los medios de que disponemos, y adoptar las técnicas más convenientes de acuerdo a las características antropométricas de quien las realiza.

 

Principios básicos en la movilización de personas

  1. Repasar los movimientos esenciales y la forma correcta de realizarlos.
  2. Asegurarse de que de que la cama, y/o la silla, esté frenada, antes de realizar cualquier movilización.
  3. Tener cuidado con sondas, goteros, apósitos, que pueda tener colocados el paciente.
  4. Emplear puntos externos de apoyo (rodilla sobre la cama o camilla).
  5. Observar las reacciones al cambiar de posición al paciente, para respetar su umbral de dolor y prevenir reacciones bruscas inesperadas.
  6. La persona a movilizar debe permanecer próxima al cuerpo, ya que al alejarla aumenta la fuerza que se requiere para moverla.
  7. El agarre debe ser consistente y seguro.
  8. Siempre es mejor empujar que tirar.
  9. Mantener la espalda recta, flexionando las rodillas. No realice giros con torsión de espalda (gire empleando el movimiento de los pies). Colocar los pies separados y uno ligeramente más adelantado, para proporcionar una buena base de apoyo que aumente la estabilidad. Utiliza el propio cuerpo como contrapeso para aumentar la fuerza aplicada, así como la inercia del cuerpo de la persona a movilizar.

Utilizar medios mecánicos disponibles

  • Utilizar las articulaciones de la cama o camilla, subiendo o bajando el cabecero para evitar esfuerzos innecesarios.
  • Emplear como ayuda en las movilizaciones: deslizadores, cinchas, toalla entremetida, etc.
  • Las camas y camillas regulables permiten adecuar la altura para evitar flexiones innecesarias de la espalda.
  • Es fundamental conocer y entrenarse en el funcionamiento de las grúas y polipastos y emplee estas ayudas cuando sea preciso.

Usar ropa y calzado adecuados.

  • No utilice zuecos. Utilice calzado adecuado (antideslizante, cerrado, bien sujeto) y ropa cómoda, ni demasiado amplia ni demasiado estrecha.
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